Sígueme si quieres, pero recuerda que yo tampoco sé el camino...

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viernes, 27 de diciembre de 2013

Parezco fuerte, lo sé. Me esfuerzo diariamente en ello. De hecho, no finjo del todo: realmente soy feliz. Pero a veces necesito ser débil, a veces necesito de una ayuda externa a mí misma para seguir adelante.

El recuerdo de mi efímera valentía reflejado en un post-it con su número de teléfono. Siempre a la vista, siempre dispuesta a recordar el paso de gigante que fui capaz de dar. Para no olvidarme de los meses que le suspiré en silencio. De los meses que supliqué con todas mis fuerzas al cielo que te cruzaras en mi camino. 

Lo miro y me tiemblan las piernas. Mis poros derrochan ganas e ilusión. Mis ojos suplican una oportunidad. Y mi corazón... mi corazón se ha empeñado en no perder la esperanza. 

Dime tú, ¿qué hace mi lado sensato ante todo ésto? Pues ceder...

viernes, 1 de noviembre de 2013

Que las ganas venzan al miedo, aunque sólo sea por esta vez.
Que el dolor guardado se calle, que no dé su opinión acerca de lo arriesgado que es.
Que la esperanza fluya, que sea ella quien lleve el mando.
Que la oportunidad esboce una tímida sonrisa. 
Que el destino me regale tu sonrisa.
Que no sea fácil, pero que merezca la pena. 
Que esta vez sí, que seas tú... o al menos, que puedas llegar a serlo. 


Nunca creí en las casualidades. 
Y no va a ser menos ahora, justo contigo. 
Justo ahora, justo así. 

lunes, 21 de octubre de 2013

¿Y ahora... qué?

Lo encuentro donde nunca había mirado. 
En realidad sí había mirado, pero no así, no como ahora. 
No quiero, pero... en el fondo quiero.
Quiero querer, pero no quiero poder.
No puedo querer del todo... 
No puedo, porque quiero.
Porque quiero seguir, como ahora. Como antes de ahora.
Como si nunca hubiera querido.
Sin saber si, si quiero, puedo.
Puedo querer, es cierto.
Pero... ¿quiero poder?
¿Y puedo? 
¿Y quiero?
¿Quiero realmente poder?
Y que todo el como antes de ahora desaparezca.
Y que desaparezca el después de ahora que quiero.
Porque es el que quiero... ¿no? 

miércoles, 2 de octubre de 2013

A veces me elevo, doy mil volteretas. A veces me encierro tras puertas abiertas. A veces te cuento por qué este silencio. Y es que a veces soy tuya, y a veces del viento.

Te escribo para contarte que no sé si decirte lo que me gustaría que me dijeras.
Que me dijeras si quieres saber lo que realmente quiero decirte.
Esto que llevo aquí, dentro de mí.
Esto que a veces no me deja respirar, y otras veces me deja sin respiración.
Pero también lo que a veces me resulta tan sencillo dejar de lado y fingir que respiro con normalidad.
Decirte lo fácil que es respirar teniéndote cerca de mí, sabiendo que respiramos el mismo aire.
Pero decirte también que respirar tu ausencia no me duele tanto como a veces creía.
Que cuando te respiro siento que quiero pasar el resto de mi vida respirándote.
Y cuando no te respiro no se me va la vida en buscarte.
Pronto encuentro otro aroma que me dé el oxígeno necesario para seguir viviendo.
Porque tu aroma no es tan esencial como en las noches de insomnio me parece.

Y decirte que lo importante es respirar, no lo que respiras. 
Pero que si quieres, me puedes respirar...

miércoles, 18 de septiembre de 2013

Vuelvo a escribir, vuelvo a sentir.

Te busco.
Te pierdo.
Te olvido.
Te encuentro.
Te vas.
Y vuelvo.
Me dices.
Te siento.
Me confundes.
Te alejas.
Te suplico.
Te pierdes.
Te insisto.
Te vuelves a alejar.
Me olvido.
Me buscas.
Me confundes.
Me encantas.

Y vuelves, así como si nada, como si nada hubiera pasado. Como si nunca te hubiera sentido. Como si pudiera fingir que nunca estuviste aquí adentro. Como si todo fuera tan fácil. Como si pudiera saber si me estás buscando. Como si yo supiera lo que buscas con sólo mirar tus ojos. Como si al mirar tus ojos no perdiera el norte. Como si todo fuera tan fácil...


jueves, 22 de agosto de 2013

Dale la vuelta

Hace unos meses me propuse buscarle el lado bueno a absolutamente todo lo que me pasara en la vida. Y hasta ahora había sido fácil. Pero la gracia está en hacerlo cuando es complicado, cuando no puedes más, cuando sientes un constante martilleo justo en el centro de todos tus sentimientos... cuando nada es como tú esperabas.

Así que, en realidad, ahora es cuando de verdad puedo empezar a ponerlo en práctica. Y, con dolor o sin él, con martillazos o sin ellos... lo voy a hacer.



viernes, 16 de agosto de 2013

Veinte años. Nos bebimos de un solo trago, compartiendo las emociones. Cuántas cosas que amontonar... Veinte años.Somos vidas que se tocaron casualmente, ni lo pensamos, y tu letra podré acariciar. Caminamos sin darle descanso al labio. Y dejamos pasar el tiempo. Y el ruido de la incertidumbre cuando algo nuevo va a sonar. Y es que nuestro amor es a prueba de balas, y se crece con las batallas. Yo te traigo los recuerdos que tú y yo creamos, emociones que tengo a fuego en mí por ti, lo que aprendí, lo que soñé; las veinte vueltas que le dimos a este sol. 


GRACIAS.

domingo, 28 de julio de 2013

¿De qué color eran tus ojos?

¿Marrones? ¿Negros? Tal vez fueran verdes. No, no lo creo. Si fueran verdes lo recordaría. Siempre he tenido debilidad por los ojos verdes. Definitivamente no eran verdes. Azules, quizás.

De lo que no tengo ninguna duda es del color de tu pelo. Era moreno, como a mí me gusta. Como siempre te he imaginado.

¿Y tu voz? Ojalá pudiera recordarla. Pero creo que nunca llegué a oírla, que nunca hablamos. Es raro, pero creo que fue así. No intercambiamos ni una sola palabra en todo aquel tiempo.

Lo único que recuerdo con total claridad es cómo me hiciste sentir. Lamentablemente, no existen adjetivos para describir aquél sentimiento. O sí, pero yo no los encuentro.

Y aquí estoy. Con una imagen de ti tan borrosa, que a veces juega a escaparse de mi mente. Pero yo lucho por retenerla con todas mis fuerzas. Necesito aferrarme a esa imagen como sea, porque es lo único que me queda de ti y de tu recuerdo.

Confío plenamente en que algún día esa imagen borrosa y lejana será sustituida por otra más cercana, más pura, más nítida. Una imagen tan perfecta, que jamás podrá borrarse de mi retina. Puedo estar segura de ello.

martes, 23 de julio de 2013

Cartas en el cajón, y ninguna es de amor.
Nunca un príncipe azul por su vida pasó.

Háblame de tu oscura habitación, de tus noches sin dormir, de tu calor. 
Llámame y a tu lado yo estaré.
No me preguntes quién soy... pues no lo sé 

Sabes que algo va mal y no quieres hablar. 
Te conformas con ver el mundo tras el cristal.


lunes, 1 de julio de 2013

El viento sopla a favor.

Cuando ves tu vida bien encarrilada hacia lo que más quieres, hacia lo que siempre has deseado con todo tu corazón... no puedes más que dar las gracias a quien sabes que lo ha hecho posible.

Y este verano pinta así de bien. Con sus más y sus menos... pero sabiendo que todo está en perfecta armonía.

miércoles, 26 de junio de 2013

El ruido de la incertidumbre cuando algo nuevo va a sonar...

Cansada de aparcar el corazón y hacerle caso a la razón, pensó que ya estaba bien de decir eso "en otro momento..." y decidió que el momento era aquí y ahora; que el corazón jamás merecía ser aparcado. No sin al menos haberlo puesto en marcha.


Y se propuso intentarlo con todas sus fuerzas. Y si salía mal, que no fuera por falta de ganas.



Ya no hay marcha atrás.

lunes, 3 de junio de 2013


Hoy la tierra y los cielos me sonríen,
hoy llega al fondo de mi alma el sol,
hoy lo he visto..., lo he visto y me ha mirado...,
¡hoy creo en Dios!

Gustavo Adolfo Bécquer

Aunque últimamente había estado algo reacia a abrir la puerta que cerré entre lágrimas, estoy dispuesta a hacer una excepción. Las cosas esta vez son muy diferentes, y estoy segura de que mis ojos lo gritan a los cuatro vientos cuando se cruzan con los tuyos. Y mi sonrisa, traicionera, me delata sin quererlo. 

viernes, 31 de mayo de 2013

Muy de cuando en cuando.

"Muy de cuando en cuando, en medio de tanto azar, ocurre algo inesperado que nos empuja hacia adelante".

Y vaya que si nos empuja. Yo pensaba que era imposible pasar de 0 a 100 tan rápido como pasamos de 100 a 0, pero he comprobado que es posible. No necesitas más que sonreír y mirar las cosas desde una perspectiva más bonita. Incluso las cosas malas, todo tiene una perspectiva que no duele. Quizás algunas veces el problema sea (querer) encontrarla. 

Yo he decidido que quiero buscarla, siempre. Que por muy mala que sea una situación, siempre hay algo bueno en ella, y me he propuesto encontrarlo. 

Después de la tormenta siempre llega la calma. Pero también hay que disfrutar la tormenta, con paraguas incluido. Porque, ¿quién sabe?, quizás el paraguas amarillo esté más cerca de lo que podamos pensar.

jueves, 23 de mayo de 2013

Desperté sobresaltada empapada en sudor. Pegué un par de patadas a ciegas y aparté las sábanas que casi me impedían respirar tranquila. No era la primera vez que me pasaba, para nada. 

Por muchas vueltas que le daba, era incapaz de explicarme qué hacías en mis sueños. De hecho, siempre te lo preguntaba, pero cuando estabas a punto de contestar, me despertaba sin poder remediarlo. Y me quedaba sin oír la respuesta. Y así noche tras noche. 

Luego te veía y no era capaz de decirte algo más que un simple "hola". Pero por dentro me mataba la curiosidad de saber por qué te veía cada noche cuando me dejaba arrastrar por Morfeo. 

Había un esbozo de respuesta en lo más interior de mí, pero no quería hacerle caso. Quería que fueras tú quien me lo dijera. Así que esa noche me propuse con todas mis fuerzas no despertarme hasta oír la respuesta. 

Pero no lo conseguí. Y me cabreé, me cabreé mucho. La única solución que me quedaba era preguntártelo la próxima vez que te viera. Y estaba dispuesta a hacerlo. 
Te escribo desde los centros de mi propia existencia, donde nacen las ansias, la infinita esencia. Hay cosas muy tuyas que yo no comprendo, y hay cosas tan mías pero es que yo no las veo...



Déjame dejarte...

domingo, 5 de mayo de 2013

A veces quisiera hacerme muy, muy pequeña. Tanto, como para poder pasar un día entero persiguiéndote y que no te percataras de que estás siendo observado. Un día entero sabiendo de ti. Qué haces cuando te levantas, cómo te gusta el café, qué tipo de música escuchas, qué sitios sueles frecuentar, con quién compartes tus días. Saber más de ti. Más de lo que me muestras, más de lo que dicen tus ojos. Conocer mejor tus ojos. Mirarlos de cerca. Estudiarte centímetro a centímetro. Un día. Sólo pido un día. Un día de ti. Y después... todo surgirá.

jueves, 2 de mayo de 2013

Mayo es igual a exámenes.

Mayo ha llegado de nuevo, acompañado de ese agobio tan suyo que me deja sin apenas respiración, por tercer año consecutivo. Mayo es igual a exámenes. 

Una vez más, mayo me trae otro curso que se acaba. Y con este ya van dos en la universidad. Dos cursos cumpliendo mi sueño de niña, dos cursos de ilusión (y a la vez desgana). Este segundo curso me ha traído muchas más sorpresas que el primero, tanto profesional como personalmente. He terminado de atar unos lazos que espero que nunca se suelten del todo. He soltado unos cuantos que estaban amarrados con pinzas, y que no merecían ni siquiera eso. Pero, si tuviera que elegir algo de este año, sin duda son las pocas pero intensas visitas a los juzgados. Para reafirmar una vez más, que no me equivoqué.

Realmente los profesores son buenos maestros -unos más que otros, todo sea dicho-, pero nadie habla nunca de lo que te pueden enseñar los compañeros. Toda carga es menos ligera llevada entre más de una persona. Cómo olvidar los días de encierro en los que maldices hasta al hombre que te hace las fotocopias en la copistería. Y las noches previas a cada examen en las que debes estar agradecido si duermes más de 4 horas. Pero merecen la pena cuando a media noche recibes un WhatsApp de alguien que, como tú, tampoco dormirá las horas necesarias para tener buena cara al día siguiente. Merecen la pena las miradas aterrorizadas que cruzamos antes de cada examen, porque a la vez encierran una complicidad que tienes con muy pocas personas a lo largo de tu vida.

Cómo olvidarme de este curso... si realmente ahora es cuando está empezando la realidad. Ahora es cuando ésto se está convirtiendo en mi rutina. Rutina que, aunque a veces me supere, no quiero dejar nunca. Quiero pasarme el resto de mi vida hablando sobre ésto. Quiero que cuando me encuentre cansada después de un largo día, sea por haber estado horas y horas trabajando... de ésto. 



Y yo no sé si soy masoca, o me estoy volviendo loca. Pero lo cierto es que me encanta el agobio que conlleva estar en mayo. 


jueves, 4 de abril de 2013

Todo va a salir bien.

"Todo va a salir bien".

Esas fueron las últimas palabras que él le dijo antes de desaparecer para siempre de su vida, y aunque no había nada que quisiera más en el mundo, no le creyó. No concebía que algo pudiera salir bien si él no estaba allí para encargarse de hacerlo. Un mundo sin él no era mundo feliz, no era un mundo en el que ella quisiera vivir.

A pesar de que habían transcurrido muchas puestas de Sol desde aquella última que vieron juntos, jamás volvió a ver otra. Y no por falta de oportunidades. Quizá ese fuera el problema: la última la vio con él.

No podía negar que a menudo le apetecía volver a contemplar otra puesta de Sol, pero el recuerdo de aquel día seguía doliendo demasiado como para reemplazarlo por otro más cercano. El miedo siempre vencía a las ganas, muy a su pesar.

Así pasaron los días, sin puestas de Sol. Sin miradas cómplices, sin mensajes de buenos días, sin sonrisas disimuladas.

Y cuando ya creía que, efectivamente, nada iba a salir bien, un capricho de alguien de ahí arriba la obligó a mirar hacia un lado al que jamás antes había prestado atención. Y de pronto las mariposas despertaron, y por primera vez en mucho tiempo, no hizo nada por volverlas a dormir.

Y de pronto, volvieron las puestas de Sol. Y cualquier recuerdo doloroso vivido con el él del pasado fue sustituido por él en un abrir y cerrar de ojos. Comprendió que para que todo saliera bien, sólo era necesario mirar hacia adelante, buscar las puestas de Sol en un lugar diferente. Un lugar que finalmente resultó ser más bonito que el anterior.

Necesitó mucho tiempo para comprobarlo, pero al final descubrió que era cierto. Y ahora, con él a su lado... era consciente que "Todo va a salir bien".

jueves, 14 de marzo de 2013

Basta.

Me prometiste que las cosas cambiarían, a mejor. Me juraste y perjuraste que si me fiaba de ti, todo iría bien, que encontraría la paz que llevo buscando toda mi vida. Y yo, sigo esperando a que cumplas tu promesa.
Creo que ya va siendo hora de que muevas hilos, de que el cambio llegue de verdad. Sabes mejor que nadie que mi paciencia está rozando los límites de lo humano. Y, sabes que confío en ti, pero a veces necesito que me des una muestra de que esto es real, de que no estoy perdiendo el tiempo.
Lo sé, no puedes estar a toda horas pendiente de mí; pero es que ahora me haces tantísima falta...

Te lo ruego una vez más, hazme saber qué sentido tiene todo esto.

domingo, 17 de febrero de 2013

Y quizás eso fuera lo mejor que pudiera pasarme para demostrar su victoria, una vez más. O quizás sea un malentendido más. Al fin y al cabo, si esto no depende de mí... lo mejor que puedo hacer es dejarme llevar.

viernes, 8 de febrero de 2013

Lo confieso.

Busco tu mirada en cada calle, en cada rincón de la ciudad, en cada grupo de personas que veo. 
Pero no la encuentro. No encuentro otra mirada que se asemeje a la tuya. Y la tuya... sabe Dios dónde está cuando yo la busco.

Y esto es una locura, lo sé. Sé poco más que tu nombre; pero también sé que tu mirada me hipnotizó, y ya no hay manera de olvidarla. Y que nos volveremos a ver, eso no lo dudo. Pero no será cuándo yo quiera, ni dónde yo quiera. 

Dile a quien mueve los hilos, que quiero saber más de ti...

martes, 5 de febrero de 2013

Y yo a cambio, te doy mi voz.

Dame. Dame una certeza que me dure más de un día. Dame una caricia que me salve. Dame una señal de que esto es de dos. Dame tus días. Dame tus miedos. Dame tus problemas. Dame tus mejores sonrisas, y dame también tus lágrimas. Dame tus besos, sólo para mí. Dame tus ganas. Dame tus miradas, y prometo corresponderlas como nunca. Dame tus manos. Dame tu infinita sed. Dame tu alma. Dame tu inquietudes. Dame tus inseguridades. Dame tu pasado, y te aseguro un futuro mejor. Dame hasta lo que no te gusta de ti. Dame tus complejos. Dame tus noches en vela. Dame de ti. Dame lo que no conoces de mí, que es mucho. Dame tu misterio, que me vuelve loca. Dame lo que nunca le has dado a nadie. Dame, dame, dame. Dame tu vida... y prometo cuidarla mejor que a la mía.



"Nunca creí en las casualidades, ni siquiera en las más simples: todo tiene un porqué. 

Cierto día, alguien quiso engañarme y me autoconvencí de que ésa era excepción que confirmaba la regla, de que era una simple casualidad. Incluso volvieron a susurrarme al oído días más tarde aquélla palabra que nunca ha estado en mi vocabulario: c-a-s-u-a-l-i-d-a-d...

Dos casualidades es muy poca casualidad, ¿no creéis? Yo sí lo creía. Y estaba dispuesta a ir a por mi tercera no-casualidad. Aún hoy, no ha llegado. Mas, no pierdo la esperanza. Si el destino me quiere hacer esperar, esperaré. Esperaré mi tercera no-casualidad... esta vez mucho menos casual que las anteriores."

domingo, 3 de febrero de 2013

Vengo del aire.



Ahora que crujen las patas de la mecedora y hay nieve en el televisor. Ahora que llueve en la sala y se apagan las velas de un cielo que me iluminó. Ahora que corren los lentos derramando trova y el mundo ¡ring, ring! despertó. Ahora que truena un silencio feroz, ahora nos entra la tos. Ahora que hallamos el tiempo, podemos mirarnos detrás del rencor. Ahora te enseño de dónde vengo y las piezas rotas del motor. Ahora que encuentro mi puerto, ahora me encuentro tu duda feroz. Ahora te enseño de dónde vengo y de qué tengo hecho el corazón.

viernes, 25 de enero de 2013

Qué poco considerado.

Qué poco considerado estás siendo conmigo, 2013. Me devuelves ilusiones olvidadas y despiertas esperanzas falsas en mi corazón. No me dejas conseguir mis planes y me borras a las personas que tengo alrededor. Te ríes de mí, y además lo haces en mi cara.

 A partir de ahora para mí sólo tendrás 11 meses. Enero nunca debió pasar. Borrón y cuenta nueva.

jueves, 17 de enero de 2013

Amigo.

Tienes algo especialparticular; tienes un sabor como de sal. 
Me puedes llamar... amigo.

Cielo de papel, aquella noche tenías la miel en el ombligo, desvístete... y sigo.

Amigo, sigues empeñado en ser mi amigono vas a escuchar lo que te digo. Ahora la canción no va contigo, amigo. Dices que me quieres como amigoque me cambie el corazón de sitiono llevo el amor en un bolsillo...
Amigo, amigo, amigo.

Tienes un sabor particular, mano de algodón, tira del hilo, me encontrarás... ahí mismo.

Quiero desarmarte, pero no puedo más arañarme, con cada gesto me haces temblar... y sigo.

Amigo, sigues empeñado en ser mi amigo, no vas a escuchar lo que te digo, la canción de amor no va contigo...Amigo, amigo, amigo.

Insisto:
soy parte de tu piel, no soy tu amigo.
soy la madre imposible de tus hijos,
no creas que no he pensado en lo que digo,
Amigo, amigo, amigo.




No lo acepto, mas comprendo... que como amigos mejor.

Amigo, amigo, AMIGO.


martes, 15 de enero de 2013

Durante toda la vida.

Te cambio un regalo de cumpleaños por un libro y una rosa, una vez al año. ¿Aceptas?

miércoles, 2 de enero de 2013

Andén 13.

Hola 13, bienvenido. A mucha gente no le gustas, pero siempre has sido uno de mis números favoritos.

De primeras te doy las gracias porque me vas a regalar dos motivos más para sonreír durante el resto de mi vida.

Espero mucho de ti. Tu antecesor 12 no me gustó demasiado. Aunque me regaló algunos momentos buenos, lo que abundaron fueron promesas que sólo se quedaron en eso, en promesas.

El 12 no me permitió disfrutar todo lo que me hubiera gustado. A penas me hizo regalos, y me pidió mucho, muchísimo. Nada más que hacía pedir cosas sin dar nada a cambio, y yo, como tonta, se lo daba todo esperando recompensa. Y aquí me tienes, suplicándote que tú te portes mejor conmigo.

Escribí poco y lloré mucho. A ti te pido que hagas que todas mis ganas de llorar se conviertan en palabras sobre una hoja en blanco, para que, cada vez que una lágrima tenga la intención de deslizarse por mi cara, pueda recordar que soy más fuerte que ella. Te pido que me dejes escribir mucho, que me des la inspiración que llevo buscando tanto tiempo. Y, que sólo me permitas llorar en el cine o en los conciertos. (Que esa es otra. Tu amigo 12 no me dejó asistir ni a un sólo concierto. Mis ganas se me salen del cuerpo ahora mismo.)

Déjame salir de esta pequeña porción de tierra del sureste de España. Es más, déjame salir de España.

Permíteme conocer, y no sólo mundo. Haz que me cruce en el camino de personas interesantes. Regálame amigos nuevos, que el 12 me quitó muchos.

Dibújame sonrisas todos los días nada más despertarme, como has hecho hoy. Déjame querer con todo mi ser. Trunca mi búsqueda eterna.

Bienvenido 13, hazme feliz...