Sígueme si quieres, pero recuerda que yo tampoco sé el camino...

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jueves, 1 de mayo de 2014

Yo no te elegí.

Yo no te elegí a ti. No estabas en mis planes. De hecho, mi plan era que tú me ayudases a buscar a mi príncipe azul, como siempre habías hecho. Es cierto que jamás dudé que quería que formaras parte de mi vida para siempre, pero no así. 

Yo no elegí pensar en ti todas los días nada más despertarme. Ni que fueras la última persona con la que hablo antes de irme a dormir, para así acabar el día con una sonrisa en la cara.

Tampoco elegí permitir que tus ojos me hipnoticen cada vez que se encuentran con los míos. Y mucho menos que mi boca dibuje sonrisas sólo con oír tu nombre. 

No elegí que mi corazón se pusiera contento cada vez que un recuerdo tuyo me viene a la mente, ni que mis mejillas se ruboricen cuando te veo. 

No. Yo jamás elegí que fueras tú quien me convirtiera en mejor persona. Quien me hace ver la vida con otros ojos.

Nunca se me pasó por la cabeza que serías tú quien le diera sentido a los poemas de amor que tantas y tantas veces he leído a lo largo de mi vida. 

Yo no quería, no tenía intención de que ésto pasara... Todo esto lo has conseguido tú solito. Y yo no quería o no podía verlo. Hasta que un día no me quedó más remedio que ser sincera conmigo misma, y aceptar lo que todo el mundo a mi alrededor sabía antes que yo. Que sí, que no te elegí... pero que no podía negar por más tiempo que me habías devuelto las mariposas en el estómago.

Y, ¿sabes qué? Puede que no te eligiera, pero... eres la no elección más bonita que he tomado nunca. 

viernes, 27 de diciembre de 2013

Parezco fuerte, lo sé. Me esfuerzo diariamente en ello. De hecho, no finjo del todo: realmente soy feliz. Pero a veces necesito ser débil, a veces necesito de una ayuda externa a mí misma para seguir adelante.

El recuerdo de mi efímera valentía reflejado en un post-it con su número de teléfono. Siempre a la vista, siempre dispuesta a recordar el paso de gigante que fui capaz de dar. Para no olvidarme de los meses que le suspiré en silencio. De los meses que supliqué con todas mis fuerzas al cielo que te cruzaras en mi camino. 

Lo miro y me tiemblan las piernas. Mis poros derrochan ganas e ilusión. Mis ojos suplican una oportunidad. Y mi corazón... mi corazón se ha empeñado en no perder la esperanza. 

Dime tú, ¿qué hace mi lado sensato ante todo ésto? Pues ceder...

viernes, 1 de noviembre de 2013

Que las ganas venzan al miedo, aunque sólo sea por esta vez.
Que el dolor guardado se calle, que no dé su opinión acerca de lo arriesgado que es.
Que la esperanza fluya, que sea ella quien lleve el mando.
Que la oportunidad esboce una tímida sonrisa. 
Que el destino me regale tu sonrisa.
Que no sea fácil, pero que merezca la pena. 
Que esta vez sí, que seas tú... o al menos, que puedas llegar a serlo. 


Nunca creí en las casualidades. 
Y no va a ser menos ahora, justo contigo. 
Justo ahora, justo así. 

lunes, 21 de octubre de 2013

¿Y ahora... qué?

Lo encuentro donde nunca había mirado. 
En realidad sí había mirado, pero no así, no como ahora. 
No quiero, pero... en el fondo quiero.
Quiero querer, pero no quiero poder.
No puedo querer del todo... 
No puedo, porque quiero.
Porque quiero seguir, como ahora. Como antes de ahora.
Como si nunca hubiera querido.
Sin saber si, si quiero, puedo.
Puedo querer, es cierto.
Pero... ¿quiero poder?
¿Y puedo? 
¿Y quiero?
¿Quiero realmente poder?
Y que todo el como antes de ahora desaparezca.
Y que desaparezca el después de ahora que quiero.
Porque es el que quiero... ¿no? 

miércoles, 2 de octubre de 2013

A veces me elevo, doy mil volteretas. A veces me encierro tras puertas abiertas. A veces te cuento por qué este silencio. Y es que a veces soy tuya, y a veces del viento.

Te escribo para contarte que no sé si decirte lo que me gustaría que me dijeras.
Que me dijeras si quieres saber lo que realmente quiero decirte.
Esto que llevo aquí, dentro de mí.
Esto que a veces no me deja respirar, y otras veces me deja sin respiración.
Pero también lo que a veces me resulta tan sencillo dejar de lado y fingir que respiro con normalidad.
Decirte lo fácil que es respirar teniéndote cerca de mí, sabiendo que respiramos el mismo aire.
Pero decirte también que respirar tu ausencia no me duele tanto como a veces creía.
Que cuando te respiro siento que quiero pasar el resto de mi vida respirándote.
Y cuando no te respiro no se me va la vida en buscarte.
Pronto encuentro otro aroma que me dé el oxígeno necesario para seguir viviendo.
Porque tu aroma no es tan esencial como en las noches de insomnio me parece.

Y decirte que lo importante es respirar, no lo que respiras. 
Pero que si quieres, me puedes respirar...

miércoles, 18 de septiembre de 2013

Vuelvo a escribir, vuelvo a sentir.

Te busco.
Te pierdo.
Te olvido.
Te encuentro.
Te vas.
Y vuelvo.
Me dices.
Te siento.
Me confundes.
Te alejas.
Te suplico.
Te pierdes.
Te insisto.
Te vuelves a alejar.
Me olvido.
Me buscas.
Me confundes.
Me encantas.

Y vuelves, así como si nada, como si nada hubiera pasado. Como si nunca te hubiera sentido. Como si pudiera fingir que nunca estuviste aquí adentro. Como si todo fuera tan fácil. Como si pudiera saber si me estás buscando. Como si yo supiera lo que buscas con sólo mirar tus ojos. Como si al mirar tus ojos no perdiera el norte. Como si todo fuera tan fácil...


jueves, 22 de agosto de 2013

Dale la vuelta

Hace unos meses me propuse buscarle el lado bueno a absolutamente todo lo que me pasara en la vida. Y hasta ahora había sido fácil. Pero la gracia está en hacerlo cuando es complicado, cuando no puedes más, cuando sientes un constante martilleo justo en el centro de todos tus sentimientos... cuando nada es como tú esperabas.

Así que, en realidad, ahora es cuando de verdad puedo empezar a ponerlo en práctica. Y, con dolor o sin él, con martillazos o sin ellos... lo voy a hacer.



viernes, 16 de agosto de 2013

Veinte años. Nos bebimos de un solo trago, compartiendo las emociones. Cuántas cosas que amontonar... Veinte años.Somos vidas que se tocaron casualmente, ni lo pensamos, y tu letra podré acariciar. Caminamos sin darle descanso al labio. Y dejamos pasar el tiempo. Y el ruido de la incertidumbre cuando algo nuevo va a sonar. Y es que nuestro amor es a prueba de balas, y se crece con las batallas. Yo te traigo los recuerdos que tú y yo creamos, emociones que tengo a fuego en mí por ti, lo que aprendí, lo que soñé; las veinte vueltas que le dimos a este sol. 


GRACIAS.

domingo, 28 de julio de 2013

¿De qué color eran tus ojos?

¿Marrones? ¿Negros? Tal vez fueran verdes. No, no lo creo. Si fueran verdes lo recordaría. Siempre he tenido debilidad por los ojos verdes. Definitivamente no eran verdes. Azules, quizás.

De lo que no tengo ninguna duda es del color de tu pelo. Era moreno, como a mí me gusta. Como siempre te he imaginado.

¿Y tu voz? Ojalá pudiera recordarla. Pero creo que nunca llegué a oírla, que nunca hablamos. Es raro, pero creo que fue así. No intercambiamos ni una sola palabra en todo aquel tiempo.

Lo único que recuerdo con total claridad es cómo me hiciste sentir. Lamentablemente, no existen adjetivos para describir aquél sentimiento. O sí, pero yo no los encuentro.

Y aquí estoy. Con una imagen de ti tan borrosa, que a veces juega a escaparse de mi mente. Pero yo lucho por retenerla con todas mis fuerzas. Necesito aferrarme a esa imagen como sea, porque es lo único que me queda de ti y de tu recuerdo.

Confío plenamente en que algún día esa imagen borrosa y lejana será sustituida por otra más cercana, más pura, más nítida. Una imagen tan perfecta, que jamás podrá borrarse de mi retina. Puedo estar segura de ello.