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martes, 31 de mayo de 2011

a 20 cm de ti.

Te miro. Aunque ya estoy acostumbrada a ello, se me hace raro hacerlo desde tan cerca. Pienso en que vas a ser la última persona a la que voy a ver antes de dormir y sonrío. Pero más me gusta pensar que también serás lo primero que vea al abrir los ojos dentro de unas horas. Mis dedos se deslizan por tu pelo mientras el resto del mundo desaparece para mí. Me pregunto en qué estarás pensando en este momento. Ojalá el roce de mis manos hiciera que pensaras en mí y que esta noche, quizá por primera vez, soñaras conmigo. Se te ve tan inocente así, con los ojos cerrados, que me dan ganas de abrazarte y no soltarte nunca.

jueves, 19 de mayo de 2011

Y ahora... ¿qué?

He vuelto a comprobar lo jodidamente difícil que es fingir la sonrisa. Decir a todo el mundo que estás genial, cuando en realidad estás haciendo un esfuerzo sobrehumano por contener las lágrimas. Que nada te llena, que te sobran muchas cosas y te faltan el doble. Mucha gente a tu alrededor, pero sentirte completamente sola. Porque es muy fácil decir "cuenta conmigo" pero muy difícil demostrarlo. Ya no espero nada de nadie. Así mejor. Menos espectativas conllevan menos desilusiones. No me apetece hacer absolutamente nada, y las pocas ilusiones que me hacen más ameno el día a día, se esfuman a la misma velocidad que vinieron. Aunque parezca que tardan más en irse, porque primero hay que pasar por la fase de aceptación, en la que no terminas de creertelo y sigues manteniendo la esperanza. Pero acabas asimilandolo... y ahí es cuando todo se vuelve oscuro. Y en esa oscuridad, te das cuenta de que las cosas que creías que brillaban en realidad están apagadas, y lo único que veías era el reflejo del brillo que tuvieron alguna vez, hace mucho tiempo. Y todo se desmorona. Y te preguntas, ¿qué coño estoy haciendo con mi vida? Estudiar, estudiar mucho. Estudiar para aprobar Selectividad. Para poder entrar en la carrera y entonces estudiar el triple. ¿Estudiar para conseguir seguir estudiando más? ¿Y después qué? A saber... Para una persona como yo, a la que le gusta tener planificado todo hasta el más mínimo detalle, la incertidumbre de no saber qué será de mí dentro de un tiempo es algo que me ahoga. Las personas que forman parte de mi vida... ¿estarán siempre? Y si es así, ¿cómo aguantaré? Si a día de hoy me cuesta hasta sonreirles, si a la más mínima me fallan... si estoy muriéndome del asco y no se dan ni cuenta. Si mis amigos de verdad son capaces de creer que estoy bien, debo ser una muy buena actriz. Y la única persona capaz de conseguir que todo esto cambie, está muy lejos de hacerlo. Porque aunque lo vea todos los días y lo tenga cerca, en realidad lo noto a años luz.

Pero no pasa nada, sólo necesitaba encontrar a alguien que me escuchara. Mañana volveré a enfundarme la sonrisa. Esa que guardo todas las noches en los pies de la cama y me pongo siempre  antes de salir...

martes, 17 de mayo de 2011

¿Es que todo esto no va a cambiar jamás? Tengo mucho aguante, y estoy dispuesta a esperar el tiempo que sea necesario, pero cada vez que me doy cuenta de que sigues tan obsesionado con ella como el primer día (o incluso más), una oleada de impotencia me invade y me veo totalmente incapaz de conseguirlo. Acéptalo, supéralo, ella no volverá. Pasa de una vez la página en la que llevas estancado desde Dios sabe cuándo, que ya está más que acabada. Y atrévete a empezar una página nueva, en blanco... conmigo.

sábado, 14 de mayo de 2011

Porque para ver el a r c o i r i s,
primero hay que pasar por la lluvia.

domingo, 8 de mayo de 2011

El mundo de los sueños.

Noche estrellada. Luna llena. El cielo se ve más bonito cuando no estás en la ciudad. Me gusta estar aquí acostada en el césped, sintiendo la hierba húmeda bajo mi ropa. Es una suerte que haya llovido hace un rato, así el cielo está despejado y podemos ver mejor las estrellas. Siento tu mano agarrada a la mía, y eso me transmite seguridad. Ojalá este instante durara eternamente. Entro en un debate interno. No sé qué es más bonito, si las estrellas ahí arriba, o tus ojos a unos centímetros de mí. Desisto en mi estúpida lucha y me rindo ante tu mirada que me atrapa y me hace volver a ser una niña pequeña por unos minutos. Eres como un imán que me atrae con una fuerza demasiado poderosa como para poder resistirme. Por un instante, me siento muy muy pequeña a tu lado. Creo que no te merezco. Eres el regalo más grande que nadie me ha hecho jamás. Sonríes. Me encanta cuando sonríes, y más si lo haces mirandome, porque significa que esa sonrisa es mía. Mía y de nadie más. Ojalá pudiera atrapar este segundo y guardarmelo para siempre. Arranco un poco de hierba y juego con ella. Necesito algo que me diga que esto es real, que estoy despierta y tú estas conmigo. Vuelvo a mirar al cielo. Una estrella fugaz. "¡Rápido, pide un deseo!", me dices. Como si pudiera. Como si necesitara algo más. No necesito pedir ningún deseo, porque lo tengo a mi lado. Noche estrellada. Luna llena. Y la persona que siempre he soñado, a escasos centímetros.



Todo es más bonito en el mundo de los sueños...