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domingo, 27 de marzo de 2011

Puedes contar conmigo.

Queridas pocas personas que visitan mi blog, hoy quiero hablaros de una persona muy especial. No me refiero a que sea especial para mí, que lo es. Lo que en realidad quiero decir es que es una persona especial por naturaleza. Es de esas personas que las miras y te transmiten tranquilidad.

Aún recuerdo cómo lo conocí. Nunca se me olvidará: 13 de junio de 2006 en una piscina de olas. Me sentía cómoda hablando con él y, como es típico en mí, no tardé en interesarme por él como algo más. Sin embargo, no duró demasiado y pude volver a verlo como un gran amigo. Quizá él nunca se diera cuenta de lo importante que era para mí, pero yo necesitaba hablar con él todos los días y ver su nombre en la pantalla de mi móvil. Me encantaba darle toques cada minuto y que me los contestara tan rápido.

El tiempo, como siempre tan traicionero, me fue separando poco a poco de él. Hace un par de años, la separación se volvió también física, eso fue ya lo que terminó por alejarlo de mi vida. Jamás me he olvidado de él en todo este tiempo, pero pensé que sería mejor así. Toda persona tiene una etapa significante en la vida de alguien, y pensé que la mía en la suya ya había pasado.
Sin embargo, ayer volví a encontrarmelo. Volver a ver sus ojos verdes de cerca en directo, es una de las sensaciones más felices que he tenido en mucho tiempo. Sentí como si no hubiera pasado el tiempo y todo volviera a ser como hace algunos años, cuando me pasaba horas y horas delante de la pantalla hablando con él y dejando que me robara miles de sonrisas por minuto.
Pero cuando de verdad he vuelto a sonreír como antes ha sido hoy, cuando me ha contado todas esas cosas que no se le dicen a cualquiera, demostrándome una vez más que no estoy nada equivocada al pensar que es una persona de esas que ya casi no quedan.
Por mucho tiempo que pase, siempre será alguien especial para mí. Cada vez que lo vea, volveré a sentir todo esto... y a sonreír como una niña. Y eso es algo que nunca cambiará.

Para terminar, simplemente quería recordarle que aunque pueda pasar mucho tiempo sin saber nada de él y seguir queriéndolo, no es necesario. Puede hablar conmigo siempre que quiera. Porque como no me cansaré nunca de decirle: estoy aquí siempre y para lo que quiera.

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