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martes, 15 de marzo de 2011

Mira por la ventana. Llueve. Al igual que en su interior. Una lluvia de desilusiones acumuladas se deslizan por todos y cada uno de los poros de su piel. Mira al cielo. Le gusta ver llover. Siempre ha pensado que en los días lluviosos el cielo se solidariza con ella y ambos están del mismo humor. A veces, cuando llovía un día en el que su estado de ánimo era positivo, miraba por la ventana y la lluvia le provocaba nostalgia. Nostalgia rara, porque al fin y al cabo recordaba cosas que jamás habían ocurrido. Llueve. Y como siempre no a gusto de todos.

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