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jueves, 7 de junio de 2012

Salió el sol.

Es curioso como seis palabras de una persona cualquiera pueden alegrarte el día. Bueno, a decir verdad no es una persona cualquiera. En cualquier caso, era la persona que tenía que decirme esas seis palabras para que en  mi cielo volviera a salir el sol y pudiera tirar el paraguas hacia atrás con todas mis fuerzas. Como aquel día en el que me dieron una de las sorpresas más surrealistas de mi vida.


Era viernes. Octubre o noviembre, ¿qué más da?13:55. Como de costumbre, estaba comiendo sola -asco de horario- mientras veía La ruleta de la suerte. Mi móvil sonó y en la pantalla apareció el nombre de mi mejor amiga (sí, esa que está tan loca que ha decidido irse a estudiar no se qué de diseñar cosas y hacer casas de pájaros a 500 kilómetros de mí). Sorprendida, contesté.


- ¿Sí? ¿Pasa algo?
-¡¡Hola!! Me aburro, han cortado internet en la residencia y no sé que hacer. ¿Te pillo mal?
- Pues estoy terminando de comer y ahora cogeré el autobús para ir a la universid...
- Ah, ¡perfecto! En Madrid hace un día genial. Mi madre me ha dicho que por Cartagena está lloviendo, cógete un paraguas, ¿eh?
- Sí, lo sé...
- Eh, espera. Amanda está llamando a la puerta de mi habitación. Querrá que comamos juntas, ahora te llamo, ¿vale?


Sin dejarme tiempo de contestar, me colgó. Esta chica no es normal. Será por eso que la quiero tanto. 


En fin, recojo la mesa, voy al aseo, me lavo los dientes y mi móvil vuelve a sonar. ¿¿Otra vez?? Sí que se aburre sin internet. Descuelgo...


- ¿Estás ya en la parada? 
- No, sigo en  mi casa, ¿por?
- Nada, hablar. ¿Sabes? Hoy he dibujado blablablabla... (siento no recordar qué habías dibujado)
- ¿En serio? (debió de ser algo raro, porque de verdad me sorprendí). Hazle una foto y me la mandas.
- Vale. Oye, ¿qué haces?
- Acabo de salir de mi casa. Voy de camino a la parada. Espera, voy a abrir el paraguas (click)
- ¡Coooorre que se te escapa el autobús!


Voy a avanzar dos minutos más, porque si no esto se puede alargar mucho.


- ¿Por dónde vas?
- Joder, ¿qué te ha dado hoy? Estás pesadita. ¿Tanto de menos me echas? Aún queda tiempo para vernos, pero tampoco es para tanto...
- Bueno, sí. Oye en serio, ¿cuánto te queda?
- Estoy llegando a la Asamblea. (Añado que mi parada está justo al lado de la Asamblea)

Miro hacia  la Asamblea, instintivamente, para comprobar que, en efecto, estoy llegando. Y veo a una chica con una maleta, con el pelo calado, el móvil en la oreja y mirando en dirección contraria a mí.


- ¡¡Tía, hay una que se parece un montón a ti sentada aquí!! Ja, ja, ja, ¡qué locur...! ESPERA, ¡ERES TÚ!


Y aquí es cuando cuelgo, tiro el paraguas hacia atrás cual loca, dejando que la lluvia me moje... y me tiro a los brazos de ella. No se lo dije en su momento, pero antes de mirarla a la cara después del abrazo, tuve que secarme las lágrimas que querían salir de mis ojos.


- ¡Mierda! Me has jodido la sorpresa, quería decirte que me gustaba tu paraguas de flores, que por cierto, es nuevo, ¿no?


Que me ha jodido la sorpresa, dice. Y sonrío. Sonrío mientras la miro. Un mes sin verte ha sido demasiado, amiga.




En realidad, no sé por qué he acabado contando esto. Mi propósito era hablar de la persona que ha hecho que saliera el sol hoy para mí. Y curiosamente ha salido hace a penas una hora. Pero, en fin, ya os hablaré de la persona en cuestión otro día.

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