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sábado, 30 de julio de 2011

Sentada en el borde de la cama, mirando recuerdos congelados en el tiempo. ¿Qué fue de aquella niña soñadora que no paraba de sonreír ni dormida? Sé que no se ha ido, que sigue aquí, en algún lugar de esta nueva yo a la que a veces me cuesta comprender. Tenía tanta prisa por crecer, que planeaba cómo sería mi vida al milímetro. Cómo tendría decorada mi habitación, cómo pensaría, las mil cosas que haría... Me hacía más ilusión imaginar todo eso, que vivirlo ahora. Es uno de mis defectos, idealizo tanto las cosas, que cuando llegan a penas las disfruto, porque las imaginaba tan perfectas... que luego la realidad me las chafa. Esa niña ya no me domina, ya no manda en mí. La tengo escondida en una cajita. Pero a veces la destapo para que pueda salir. Para que pueda seguir soñando por mí e idealizando el futuro. Sí, me evado de la realidad y dejo que ella me dirija. Quizás es lo que necesito para olvidarme de que el tiempo me está ganando esta partida y ya casi no me quedan cartas buenas. Y  necesito que sea ella la que me diga: bueno, ¿y qué? si pierdo, pues se baraja de nuevo y se vuelven a repartir las cartas. Porque nunca es demasiado tarde... ¿no?

1 comentario:

  1. Hola! me gusta mucho tu blog :) me gustaría que añadieras mi blog (recién lo empecé) a la lista de la derecha, gracias ;)

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