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lunes, 29 de agosto de 2011

Párate a pensar.

La ciudad en la que vives, el color de tus ojos, tu nombre, tu familia. Nada de eso es algo que puedas elegir. De algún modo, incluso podría decirse que tus amigos tampoco los eliges tú, porque los has conocido en algún lugar, en alguna situación que tampoco depende de ti. Por ejemplo, en el colegio. Si hubieras caído en una clase diferente tendrías otros amigos. Y quizás hasta serías de otra manera. 
Lo que quiero decir es que en esta vida, casi todo nos viene impuesto. Son muy pocas las cosas que podemos elegir. Ni siquiera eliges la persona de la que te enamoras. Simplemente ocurre. Quizás la conocías de hace tiempo, o tal vez es un flechazo, pero el caso es que no es algo que puedas elegir.
¿Quién sabe qué habría pasado si no hubieras estado en el momento indicado, en el lugar indicado? Podrías ser una persona completamente diferente.
Algún día comprobarás que nadie entra o sale de tu vida por casualidad.
Y, tal vez nunca lo sepas, pero, ¿quién te dice que el hecho de que seas quien eres no se debe a un momento concreto de tu vida? La vida es así. Caprichosa, juguetona, incalculable. Pero esa es una de las maravillas de vivir. No saber qué te va a ocurrir mañana, pero tener la certeza que es justo lo que tiene que ocurrir.



1 comentario:

  1. Me encanta, me encanta y me encanta !

    http://www.celiarozalen.blogspot.com

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